• Jr. Juan Pazos 105 – Alt. Cdra. 3 de la Av. Bolognesi – Barranco – Lima – Peru
  • T: (51-1) 247 3067 Fax:(51-1) 477 9727
  • contacto@sumbi.org.pe
In noticias

“¡Cuidado!” “¡no tan alto!” “¡detente!”


A menudo escuchamos a los padres reclamar por la seguridad cuando juegan sus hijos e hijas. No obstante, investigaciones recientes sugieren que esto puede llegar a considerarse una forma de sobre-protección, pues las niñas y niños necesitan tener oportunidades para realizar juegos de riesgo al aire libre.  El riesgo en el juego es emocionante y estimulante, pues permite que las niñas y niños pongan a prueba sus propios límites y que exploren la incertidumbre. En este tipo de juegos los niños y niñas trepan árboles, construyen fortalezas y cobachas, y recorren sus vecindarios junto con amigos. La investigación muestra que este tipo de juego está asociado con el aumento y mejora de la actividad y condición física, habilidades sociales, habilidades de gestión de riesgos, resiliencia y la confianza en sí mismos. Estos hallazgos son casi intuitivos al observar a los niños en el juego.  

Es importante destacar que no corresponde a los padres o expertos decidir qué juego es riesgoso para un niño en particular. Por el contrario, a los niños se les debe dar el espacio físico y mental para determinar los niveles de riesgo apropiados para ellos mismos: lo suficientemente retadores como para sentirlo estimulante, pero no tanto que llegue a ser aterrador. Mis años como investigadora en prevención de lesiones me han enseñado que aunque las cosas pueden salir mal, también es posible determinar cómo evitar que daños y lesiones. Desde mi formación como doctora en psicología del desarrollo, conozco también la importancia de mantener a nuestros niños y niñas a salvo. Evitar que nuestros hijos exploren la incertidumbre podría tener consecuencias negativas para su salud y desarrollo, como aumento del comportamiento sedentario, la ansiedad o las fobias. 

 

Padres y madres, deseos y miedos

Muchos de los padres y madres con quienes he hablado en mi investigación reconocen la importancia del juego con riesgo, pero pueden sentirse abrumados por la preocupación por la posibilidad de lesiones graves o secuestros. También les preocupa que alguien los denuncie a las autoridades por considerar negligencia el permitir que jueguen libremente. Estas preocupaciones hacen que sea difícil para ellos darles más agencia a sus hijos, lo que puede resultar en sobreprotección.

Recientemente, he notado una tendencia opuesta: padres y madres preocupadas de que sus hijos sean demasiado tímidos y no corran los riesgos suficientes para fomentar su desarrollo. Padres y madres que quieren saber cómo ayudar a sus hijos para que asuman más riesgo durante sus juegos.

Esto me preocupa tanto como las prácticas de crianza marcadas por la sobreprotección. Ambas posturas pueden aumentar el riesgo de lesiones y daños ya que ignoran las capacidades y preferencias de los niños. ¿Cómo aprenderán los niños sobre sí mismos y sobre cómo funciona el mundo si un adulto les dice constantemente qué hacer y cómo hacerlo?

 

¿Cómo son las lesiones en los niños y niñas?

En Canadá nunca ha habido un momento más seguro que el actual para ser un niño. La probabilidad de morir de una lesión es del 0.0059%. Las principales causas de muerte son los accidentes automovilísticos y el suicidio, no el juego. De hecho, es más probable que los niños necesiten atención médica por una lesión provocada por un deporte organizado que por alguna caída o golpe durante juego.

Del mismo modo, la probabilidad de secuestro de un niño o niña por parte de un extraño es tan pequeña que ni siquiera hay estadísticas al respecto. En base a ello, los profesionales de prevención de lesiones están adoptando un enfoque que busca mantener a los niños tan seguros como sea necesario, en lugar de lo más seguros posible.

En OutsidePlay.ca los padres pueden entender sus propios miedos en torno al juego arriesgado y desarrollar un plan para sus hijos.

 

Los niños son inherentemente capaces

El juego con riesgo es una parte importante de muchas escuelas al aire libre y entornos de cuidado infantil en Canadá y en otras partes del mundo. En los centros de educación forestal al aire libre y en los viveros del Reino Unido, por ejemplo, los niños de preescolar y jardines infantiles construyen guaridas, trepan árboles, usan herramientas y hacen fuego, siempre bajo una cuidadosa supervisión. 

El director de una escuela en Nueva Zelanda decidió que sus estudiantes no necesitaban ninguna regla. Se les permitió trepar árboles, construir fuertes, andar en bicicleta, cualquier cosa que les ocurriera. Su escuela fue parte de un estudio más amplio que encontró que los estudiantes a quienes se les permitía el juego con riesgo eran más felices y manifestaron menos miedo que los estudiantes de las escuelas que no cambiaron su enfoque.

Ver a los niños involucrados en juegos de riesgo nos ayuda a darnos cuenta de que los niños son mucho más capaces de lo que pensamos. Cuando se les da la oportunidad, incluso los niños muy pequeños muestran claras habilidades para gestionar riesgos y descubrir sus propios límites. Solo tenemos que abrir los ojos y estar dispuestos a ver lo que tenemos enfrente. Y lo más importante: hacernos a un lado para darles la oportunidad de experimentar por sí mismos. El potencial de aprendizaje es enorme. 

 

¿Qué pueden hacer los padres y madres?

¿Establecer límites innecesarios en el juego de un niño o empujarlo demasiado lejos? Ambos extremos son problemáticos. Nuestro papel como cuidadores es dar a los niños la libertad de explorar y jugar como ellos elijan mientras los ayudamos a manejar los peligros reales que representan una amenaza seria y realista para su seguridad.

Esto varía según las diferentes etapas de desarrollo, las competencias y las preferencias personales de los niños. Por ejemplo, el juego donde existe la posibilidad de perderse es común en todas las edades: un niño en edad preescolar que se esconde en los arbustos siente que es un explorador de la jungla. Sus padres lo supervisan mientras le dan la sensación de independencia.

Para los niños mayores, este tipo de juego puede involucrar la exploración de su vecindario con amigos. Los padres pueden ayudar a prepararlos mediante la construcción gradual de las habilidades necesarias para navegar con seguridad en el tráfico.

Para los padres que luchan por lograr un equilibrio, mi laboratorio ha desarrollado OutsidePlay.ca, una herramienta en línea para ayudarles a manejar sus miedos y desarrollar un plan de cambio para que sus hijos puedan tener más oportunidades de juego con riesgo. Por lo general, esto implica aprender a apartarse del juego de los niños; dejar que jueguen solos. El cambio puede ser tan simple como contar hasta 30 antes de intervenir para que los niños tengan la oportunidad de manejar solos los peligros. Padres y madres se asombrarán con lo que pueden a descubrir.


Dr. Mariana Brussoni  PhD Doctora y profesora asociada en la Facultad de Medicina y Pediatría y la Escuela de Población y Salud Pública de la Universidad de British Columbia y en el Instituto de Investigación del Hospital del Niño en British Columbia.

 

Traducción de Kiara Castaman y Natalia Bolaños, ONG SUMBI